Al realizar una fotografía estamos generando una representación en dos dimensiones (un plano) de una realidad en tres dimensiones. Y, al contemplar el resultado, en papel o en una pantalla, una de las cosas que hace nuestro cerebro es interpretar e intentar reconstruir, a partir de una imagen plana, el escenario en tres dimensiones. Pues bien: el volumen es uno de los elementos que favorecen y facilitan esta reconstrucción. En el artículo de hoy repasaremos la importancia del volumen y los recursos con que contamos para generar sensación de volumen en dos dimensiones.
La Iluminación y las Sombras
La sombra es una de las claves que ayudan a nuestro cerebro a comprender que un objeto tiene volumen. La intensidad y la forma de las sombras dicen mucho sobre la forma real de una representación en dos dimensiones. Y las sombras que un objeto genera dependen de la iluminación. Por tanto la iluminación y (en consecuencia) las sombras son uno de los elementos básicos para generar sensación de volumen.
La sombra que un objeto proyecta depende de una serie de factores asociados a la iluminación que recibe. Los claves son la intensidad, la direccionalidad y el ángulo de incidencia. Focos de luz intensos, que proceden de un punto bien definido, que generan luz en un única dirección y que inciden frontalmente en tu objeto, generan sombras que, por su contraste y ubicación (oculta, generalmente) dificultan la percepción del volumen. Es por esto que, en muchas ocasiones, se dice que generan imágenes planas y de poco volumen.
Por el contrario, fuentes de luz difundidas, procedentes de un área amplia (en lugar de un único punto) y que inciden lateralmente en el objeto que se pretende fotografiar, generan sombras amplias, progresivas y visibles. Y, en consecuencia, dan sensación de volumen.
El siguiente video contiene una de las explicaciones sobre iluminación y volumen más sencillas que he visto. Y lo hace con un simple huevo. Si sabes inglés, te recomiendo que sigas el vídeo desde el principio. Si no, puedes saltar al minuto 2:22 donde se muestra cómo la luz incidiendo desde diferentes distancias y ángulos consigue dar mayor o menor volumen al huevo.
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La Profundidad de Campo
En general en rango de distancias que aparecen enfocadas en una fotografía y su evolución también proporcionan información acerca de la tercera dimensión en una fotografía. Disponer de zonas enfocadas y desenfocadas en una fotografía no sólamente ayuda a centrar la atención, sino que también ofrece información sobre la tercera dimensión en la fotografía a nuestro cerebro. Cuando en una fotografía todas las distancias cubiertas están enfocadas, resulta más complicado reconstruir la distancia entre los diferentes elementos.Por ejemplo, echa un vistazo a la siguiente fotografía. Lo divertido en ella es que da la sensación de que un "gigante" tiene cogido de la mano a un "enano". El efecto funciona porque el cerebro no es capaz de inferir que, en realidad, el "gigante" y el "enano" están separados muchos metros y los percibe en el mismo plano. Si esta foto se hubiera tomado con una profundidad de campo inferior, dejando uno de los elementos fuera de foco, el cerebro interpretaría distancias y la foto no funcionaría.
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